La energía que tiene como origen el sol ha ido ganando enteros en los últimos años. En un contexto de cambio climático en el que hay que apostar por nuevas fuentes y métodos para producir energía eléctrica, la solar se ha convertido en una de las más importantes, tanto por particulares que instalan paneles en sus viviendas como por las propias empresas eléctricas. Sin embargo, dentro de este tipo de energía hay dos formas de producción. En este artículo vamos a ver cuál es la diferencia entre la energía solar térmica y la fotovoltaica.

Además de ver todas las diferencias entre las dos formas de producción de energía solar, también veremos como con un curso de Especialización en Energía Solar puedes aprender más sobre este tema y llegar a trabajar como experto en este tipo de formas de producción de energía eléctrica. ¿Quieres saber más? ¡Sigue leyendo!

 

Características de la energía solar térmica y de la fotovoltaica

Como decíamos, dentro de las energías renovables, junto con el viento, el sol es una de las principales fuentes y de las que más se aprovechan en la actualidad. Concretamente la energía solar tiene dos métodos de producción de energía: mediante placas fotovoltaicas o mediante placas térmicas. Vamos a ver las características específicas de cada una de ellas:

Energía solar fotovoltaica

La energía solar fotovoltaica aprovecha la radicación del sol para producir electricidad. Esta electricidad se puede distribuir por el sistema eléctrico tradicional o se puede almacenar en las baterías acopladas a los sistemas y plantas de producción de energía fotovoltaica.

El sistema de producción de energía solar fotovoltaica funciona de tal manera que transforma la radiación solar en energía eléctrica. Esto se logra gracias a los materiales de los que están fabricadas las placas fotovoltaicas. Estas placas suelen estar hechas de silicio y, cuando la luz del sol incide en ellas, estas son capaces de generar corriente eléctrica.

Energía solar térmica

La energía solar térmica aprovecha la energía del Sol para producir calor que se puede aprovechar para distintos propósitos. Uno de ellos es la producción de energía eléctrica que se genera a partir de la energía mecánica que se logra con la acumulación de calor. Existen distintos tipos de placas o colectores térmicos en función de las diferentes aplicaciones de la energía solar térmica.

De esta manera, nos encontramos con que puede haber colectores de baja, media y alta temperatura. Mientras que los de baja y media son placas planas que calientan agua y se suelen usar en climatización, los de alta temperatura son los que se usan para la producción de electricidad. En este último caso la acumulación de calor se logra con el uso de espejos y lentes y se denomina termosolar de concentración.

 

¿Cuál es la diferencia entre energía solar térmica y fotovoltaica?

Ahora que ya hemos visto cuáles son las principales características de la energía solar térmica y la fotovoltaica, vamos a ver sus principales diferencias. Así, podemos ver que hay diferencias entre ambas en distintos puntos, desde sus aplicaciones hasta el precio que tiene la instalación de cada una de ellas:

  • Aplicaciones. A diferencia de la térmica, la energía solar fotovoltaica tan solo se usa para la producción de electricidad. Así, nos encontramos con que la energía solar térmica tiene tres funciones: calentar agua, apoyo a sistemas de climatización y producción de electricidad. Además, los mecanismos mediante los que cada una es capaz de producir electricidad también son diferentes.
  • Proceso. Como ya hemos visto al detallar las características de cada una de ellas, la diferencia en el proceso de producción de energía solar térmica y fotovoltaica radica en qué parte del sol aprovecha cada una. Mientras que la térmica funciona a partir del calor del sol, la fotovoltaica lo hace transformando la radiación solar en energía eléctrica mediante un proceso químico.
  • Eficiencia. La energía solar térmica suele ser más eficiente que la fotovoltaica, ya que tiene más aplicaciones y no se limita a convertir la radiación en electricidad.
  • Almacenaje. Otra diferencia entre la energía solar térmica y la fotovoltaica está en su sistema de almacenaje de energía. Por un lado, la térmica solo necesita un depósito de agua, mientras que, por otra parte, la fotovoltaica requiere de un equipo de baterías en la que poder almacenar toda la energía que produce.
  • Precio. El precio de la instalación de uno u otro tipo de energía es otra de las diferencias entre ambas. Así, nos encontramos con que, normalmente, la energía solar térmica suele ser más barata que la fotovoltaica. No obstante, es más sencillo y barato el mantenimiento de las placas fotovoltaicas que el de las térmicas.

Entonces, ¿cuál de los dos tipos de energía solar es mejor? No existe una opción mejor que otra en lo que se refiere a la energía solar térmica o la fotovoltaica. Sencillamente se trata de escoger la mejor opción en función de las distintas necesidades que se tengan y del proyecto que se vaya a desarrollar. Así, para unas cosas encontraremos que es mejor usar la fotovoltaica y para otras es mejor usar la térmica.

 

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Y es que, el de las energías renovables, concretamente la solar, es uno de los sectores que más ha crecido en España en los últimos años. Con una formación de este tipo tendrás más oportunidades para cumplir con el perfil que demandan las empresas. El curso de Especialización en Energía Solar de Mint adquirirás los conocimientos necesarios para poder trabajar como técnico, instalador, auditor o gestor de proyectos.

Se trata de una formación enfocada completamente hacia el mercado laboral en la que pasarás de tener una visión general del panorama a una más concreta sobre las formas de producción de energía eléctrica a partir de una de las grandes fuentes para ello: el sol. ¿Quieres saber más? Ponte en contacto con nosotros y descubre todo lo que Mint puede hacer por ti.