La industria 4.0 ha incorporado las nuevas tecnologías a la rutina cotidiana de las fábricas. Pero no siempre ha sido así. El panorama actual que manejan las empresas es el resultado de una larga evolución que, década tras década, ha ido perfeccionando los métodos para que la maquinaria sea más eficiente y rentable. Hoy en día, existen perfiles específicos para conservar en buen estado las instalaciones de las compañías. Pero, ¿qué se hacía antes? ¿Cómo se ha llegado al Big Data y a la robótica? ¡Acompáñanos en este por la Historia del mantenimiento industrial

Los antecedentes: la vida antes del vapor

Pocas veces los grandes giros sociales se acuñan con un nombre propio. Pero la Historia del mantenimiento industrial es uno de esos exiguos casos. El brillante inventor escocés James Watt se lleva el mérito de las revoluciones que tuvieron lugar en el seno de las fábricas, y en el propio tejido de la sociedad. Con la invención de la máquina de vapor en 1782, el ingeniero dio una vuelta de tuerca al panorama productivo, y marcó el inicio de la cadena de mejoras que desembocarían en la industria 4.0.

Antes de su idea, que impulsó tanto el ferrocarril como los sistemas de producción de bienes, lo que imperaba era el trabajo a mano. Esto significaba que las elaboraciones eran más largas, costosas y caras, e impedían la creación de productos en cadena. 

La máquina de vapor estimuló el surgimiento de fábricas de carbón y hierro en las ciudades

De hecho, apenas un 20% de la población residía en las urbes, y la mayoría se dedicaba a labores agrícolas. En la recta final del siglo XVIII, sin embargo, el panorama habría cambiado bastante: miles de personas habían abandonado el campo para emplearse en las fábricas de carbón y hierro que escupían humo al cielo de la gran ciudad. 

El avance fue notorio, pero pronto se descubrieron algunos inconvenientes. El más destacado, que las máquinas no eran infalibles. Igual que hoy, un mecanismo atrofiado podía trastornar toda la producción y acarrear una gran pérdida de beneficios. A comienzos del siglo XIX, se puso sobre la mesa cómo evitarlo: había comenzado la Historia del mantenimiento industrial.

Historia del mantenimiento industrial: las primeras reparaciones

Las distintas formas de conservar la maquinaria no han desaparecido, sino que se han acumulado. A pesar de que ahora se cuente con métodos más sofisticados, las estrategias de la primera etapa de la Historia del mantenimiento industrial continúan utilizándose cuando se requiere. 

Estos comienzos se enmarcan dentro de la Revolución Industrial, concretamente hasta mediados del siglo XX. Fue entonces cuando empezó a usarse el mantenimiento correctivo, basado en reparar las máquinas cuando se estropeaban. 

Durante este periodo hubo algunos avances, como la creación de piezas de recambio que pudieran sustituir las que dejaban de funcionar, o el inicio de los estudios sobre los fallos que se registraban. Pero que los sistemas permaneciesen en buen estado todavía no era una cuestión demasiado relevante. No existía personal especializado para realizar las reparaciones, que eran responsabilidad del propio departamento de producción. 

Una prevención militar

Si el primer aliento de la Historia del mantenimiento industrial fue la máquina de vapor, el segundo fue la guerra. Concretamente, el conflicto bélico propiciado por Alemania entre 1939 y 1945

Las cotas mínimas de producción que se marcaron entonces hicieron inviable seguir esperando a que los sistemas fallaran para repararlos. Había que evitar que las fábricas se detuvieran, y es así como surgió el mantenimiento preventivo.

La Segunda Guerra Mundial motivó la aparición del mantenimiento preventivo

Se empezaron a realizar revisiones periódicas y a estimar el ciclo de vida que una máquina podía disfrutar antes de presentar incidencias. Y también se estudiaron las condiciones que necesitaba para que este no se acortase. Además, comenzaron a sustituirse piezas antes de que fuera imprescindible, en función del tiempo que llevasen funcionando.

El personal cotidiano ya no era suficiente para llevar a cabo estas tareas. Se les encomendaron a profesionales especializados, que pasaron a integrar el departamento de mantenimiento. 

Años 60-80: la profecía de los errores

Aunque la prevención había supuesto una gran mejora, seguía teniendo ciertas desventajas. La principal era la incertidumbre que rodeaba a las sustituciones, ya que muchas veces se desconocía si eran o no realmente imprescindibles.

Como solución, surgió en 1960 el mantenimiento predictivo. Se aplicaron instrumentos capaces de realizar mediciones en los sistemas y hacer saltar la alarma ante aquellas señales que indicaran un fallo próximo. 

De esta forma, se lograba intervenir cuando era necesario, ahorrando recursos, pero sin aguardar al momento crítico. Empezaron a crearse estadísticas para hallar patrones en el funcionamiento de los equipos y, en Japón, aparecieron técnicas como el TPM (Total Productive Maintenance o Mantenimiento Productivo Total), en el que se ilustraba a los operarios de producción para que pudiesen hacer un seguimiento de las máquinas junto a los especialistas. 

En los 60 surge el Mantenimiento Productivo Total y, en los 80, el Mantenimiento Centrado en la Fiabilidad

Pocos años después, en la década de los 80, apareció el RCM (Reliability Centered Maintenance, Mantenimiento Centrado en la Fiabilidad en español). Y, de nuevo, este método supuso un paso más allá para las fábricas. La predicción se hizo más sutil estudiando cómo afectaba cada contexto a la duración de las piezas, de modo que se pudiera adaptar la conservación a cada caso.

¿Cómo se escribe hoy la Historia del Mantenimiento Industrial?

Los capítulos más actuales de la Historia del mantenimiento industrial están protagonizados por la tecnología. A día de hoy, se emplean herramientas magnéticas o de infrarrojos, y se miden aspectos como las vibraciones para remediar los fallos antes de que ocurran. 

Dada la complejidad de la maquinaria, otro de los métodos empleados son los softwares de mantenimiento como la Gestión de Mantenimiento Asistido por Ordenador (GMAO). Se almacenan datos sobre el estado y el rendimiento de los equipos para predecir las incidencias, coordinar las actuaciones, manejar el nivel de stock y planear mejoras que se traduzcan en mayores beneficios.

Escuela de futuro: conviértete en un especialista

 La Historia del mantenimiento industrial comenzó a construirse hace tiempo, pero está lejos de alcanzar su final. Las fábricas abrazan constantemente métodos innovadores para volverse más eficaces y convertir las paradas de producción en una cosa del pasado. 

De muchos de estos sistemas se encargan perfiles analíticos y técnicos, reclamados para los nuevos puestos de trabajo que se crean. El Máster en Mantenimiento Industrial 4.0 te convertirá en uno para que puedas formar parte del próximo capítulo de las empresas. ¡Infórmate en el formulario!