Las principales administraciones del mundo contemplan el viento como uno de los pilares de la descarbonización. En España, este recurso fue el más potente a la hora de generar electricidad, superando el 23% de toda la producción en 2021. En los próximos años, se aguarda que dé trabajo a más de 3 millones de especialistas, y que continúe su expansión gracias a su enorme eficiencia. Es limpio y potente, pero, como cualquier acción del ser humano, el impacto ambiental de la energía eólica existe. Descubre en qué consiste y cómo se está evitando. Y si quieres formarte en esta profesión, no dejes de visitar nuestro Curso de Especialización en Energía Eólica.

¿Cuál es el impacto ambiental de la energía eólica?

Si miramos en conjunto todas las fuentes renovables que existen, el viento es una de las más respetuosas. A diferencia de otras como la biomasa, que exige la quema de componentes orgánicos, el impacto ambiental de la energía eólica es pequeño y se limita a unas pocas casuísticas.

Los molinos necesarios para obtenerla no liberan CO2 ni otros contaminantes que puedan contribuir al cambio climático. Tampoco producen desechos, ni requieren de otras materias para aprovecharse, como el agua.

Los aerogeneradores no generan contaminantes y pueden instalarse en numerosos puntos

Con espacio suficiente y unas corrientes con el impulso necesario para mover las hélices, los parques se ajustan a multitud de lugares distintos. Esto quiere decir que es posible evitar aquellos con una fauna o una flora sensible, minimizando todavía más el impacto ambiental de la energía eólica. 

Como se adapta a distintas orografías, puede ayudar al desarrollo sostenible de los pueblos más aislados y reducir la importación de electricidad con sus consiguientes efectos contaminantes. Además, no se agota y se instala velozmente, por lo que las molestias del montaje duran muy poco. 

Sin embargo, el impacto ambiental de la energía eólica existe, aunque sea en mucha menor medida que el de otros recursos. Los parques ocupan grandes extensiones y pueden afectar a la biodiversidad y el paisaje de la zona, una serie de aspectos que las empresas y la propia legislación están trabajando.

Impactos negativos de la energía eólica: de las aves a la contaminación paisajística

El impacto ambiental de la energía eólica ha sido muy comentado. Igual que tiene paladines, el viento también cuenta con sus detractores, que se apoyan en varias de las consecuencias que los parques provocan en el paisaje y en la calidad de vida de las poblaciones tanto animales como humanas. 

En 2021, los molinos instalados se convirtieron en la primera fuente de alimentación de nuestro país, y se estima que su potencia se duplicará de cara a 2030. La profecía ya ha espoleado a ingenieros, emprendedores y políticos, que están aplicando innovaciones para reducir las consecuencias no deseables. 

Pero, ¿cuáles son estos impactos negativos de la energía eólica? Pues encontramos desde los más conocidos hasta aquellos en los que es difícil reparar en un primer vistazo. Te invitamos a que revises alguno de los que hemos recogido en esta lista. ¡Puede que tú seas el profesional que les ponga remedio!

Daños a la flora

Cualquier que haya pasado cerca de un parque eólico conoce las dimensiones de sus molinos. Su envergadura obliga a utilizar grandes extensiones de tierra, lo que puede dañar las especies vegetales autóctonas. Asimismo, para que funcionen se requieren líneas de alta tensión, e instalarlas conlleva talas.

Muerte de aves y peces

El efecto en las aves es sin duda el impacto ambiental de la energía eólica más conocido. Las instalaciones entorpecen las rutas migratorias de los pájaros, que también pueden chocar contra sus aspas.

Lo mismo ocurre con otros animales como los murciélagos y los insectos. Las hélices modifican la presión del aire y propician que colisionen, por lo que el estudio de la zona es vital a la hora de poner en marcha estos molinos. 

En el caso de la energía eólica offshore, es decir, la que se coloca en el mar en lugar de en tierra, tampoco es posible hablar de impacto cero. El ruido de la maquinaria afecta a la fauna marina, según han señalado algunos estudios.

Contaminación visual y acústica

No solo los animales sufren el impacto ambiental de la energía eólica. Las propias poblaciones ubicadas en los alrededores de estos parques señalan efectos negativos, principalmente visuales y acústicos

Al ser construcciones humanas, los molinos desnaturalizan los paisajes, los erosionan y los contaminan con sus señales luminosas. Además, el ruido de sus turbinas incomoda a los locales, y puede hacer mella en los negocios.

Emisiones derivadas de la instalación

Aunque los aerogeneradores no producen emisiones por sí mimos, sí lo hacen las actividades para su fabricación y transporte. La extracción de los materiales y su distribución genera CO2 y residuos, al igual que sucede con el montaje y el mantenimiento de los parques eólicos.

¿Puede evitarse el impacto ambiental de la energía eólica?

El impacto ambiental de la energía eólica es un hecho, pero hay una buena noticia: no es inevitable. La industria avanza hacia aerogeneradores cada vez más perfeccionados para respetar el ecosistema en el que se implanta y reducir al mínimo sus efectos.

Pero el primer paso a la hora de conseguirlo ni siquiera está vinculado a la propia infraestructura. Antes de pensar en ninguna tecnología, es necesario llevar a cabo una evaluación ambiental adecuada, con la que se asegure que el lugar escogido es el más recomendable a nivel técnico, social, económico y de medioambiente.

Con la ubicación correcta, muchos de los daños a la biodiversidad pueden eliminarse. Cada vez más empresas desarrollan nuevas ideas en ese sentido, como molinos que detienen sus aspas cuando perciben que un animal se les aproxima.

Otras apuestas introducen motores más eficientes que reducen las emisiones acústicas. Las innovaciones llegan hasta las instalaciones offshore, en las que se aplican mecanismos como las cortinas de burbujas para amortiguar el sonido.

Escuela de futuro: hacia un futuro más verde

Con el precio de la luz en alza y los efectos del cambio climático cada vez más patentes, el impulso de las fuentes renovables se ha vuelto un imprescindible. Todos los pronósticos apuntan a que su presencia en el cupo eléctrico seguirá aumentando, y que se percibirán sus efectos en el mercado laboral.

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