La injusta percepción de una técnica revolucionaria

 

La impresión 3D se popularizó de forma fugaz durante la década pasada. Muchos se sumaron al carro y compraron su impresora de filamento; seguramente sin saber exactamente para qué. Los menos, los más manitas, los que perseveraron, fueron más allá de imprimir un par de figuritas y aprendieron a crear sus propias piezas. Incluso alguno creó un pequeño negocio relacionado. El resto abandonaron la impresora en el desván.
 

La impresión aditiva a nivel profesional

 

Viéndolo desde el prisma de un consumidor doméstico, casi podríamos decir que la impresión 3D fue una moda de nicho que pasó sin pena ni gloria. Sin embargo, el objetivo último de la impresión 3D siempre ha ido mucho más allá, y en campos como la industria, la construcción o la medicina, ha supuesto una auténtica revolución.

A nivel industrial se ha convertido en la herramienta ideal de prototipado, permitiendo producir a muy bajo costo piezas y hasta productos mecánicos complejos. En la construcción, y especialmente en Estados Unidos, cada vez son más los proyectos inmobiliarios que utilizan la impresión 3D para crear viviendas de calidad a precios muy contenidos. En medicina, las posibilidades son casi infinitas.
 


 

Un futuro sanitario de ciencia ficción

Hace unos meses, un bebé polaco nació con una deformidad craneal que dejaba expuesta una parte de su cerebro. Hasta el día de hoy, aplicar una prótesis precisa en un caso como este habría sido directamente imposible, y el bebé habría muerto a los pocos días por complicaciones. La impresión 3D logró crear, en tan solo 24 horas, una réplica exacta del cráneo del bebé, lo que permitió a los doctores diseñar una prótesis ajustada al milímetro, salvándole la vida.

Si la impresión 3D en materiales biocompatibles es ideal para la creación personalizada de prótesis músculo-esqueléticas, la bioimpresión parece sacada directamente de la ciencia ficción. Mediante bio-tintas cargadas con células madre, pronto seremos capaces de imprimir órganos como corazones, hígados, riñones o córneas totalmente funcionales e implantables en el paciente sin miedo al rechazo. Los experimentos avanzan rápidamente y hasta ahora están siendo un auténtico éxito.

 

Olvídate de la moda de la impresión 3D. Dale la bienvenida a su era.